Las leyes de regularización han permitido, en distintos periodos, normalizar ampliaciones ejecutadas sin permiso bajo condiciones más flexibles que un permiso ordinario. Como se trata de normativas transitorias, lo primero siempre es confirmar qué mecanismo está vigente al momento de tramitar.

Por qué conviene regularizar

La contraparte es que regularizar implica levantar lo construido, dibujarlo, verificar que cumpla condiciones mínimas de habitabilidad y seguridad, y pagar los derechos municipales correspondientes. En algunos casos también obliga a demoler lo que invade distanciamientos.

Antes de comprometerse con un cliente, conviene visitar el terreno y comparar lo existente con lo que dice el expediente municipal. La diferencia entre ambos define el alcance real del encargo.

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